Opinión Eduardo Bitran: «Oportunidades y desafíos del Hidrógeno Renovable en América Latina y el Caribe»

Columna de opinión escrita por Eduardo Bitran, presidente Club de Innovación y Hub APTA, y director de Innovación y académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Varios países de América Latina y el Caribe tienen una matriz energética con significativa participación de energías renovables y ventajas para el desarrollo de energía solar y eólica con un buen factor de planta con bajo costo nivelado de la energía. Destacan en este ámbito Brasil, Chile, Colombia y México, esto les otorga una ventaja en la producción de hidrógeno a partir de la electrólisis del agua (hidrógeno verde) a gran escala para el mercado doméstico y para exportación regional y global. También existen países con importantes reservas de gas natural y con la posibilidad de producir hidrógeno mediante el reformado de gas natural y captura y almacenamiento de CO2 (hidrógeno azul), destacando el caso de Trinidad y Tobago y en segundo lugar Argentina, principal productor de la región de Amoníaco y Metanol usando hidrógeno de reformado de gas natural.

La economía política de la transición energética nos indica que el impulso al hidrógeno verde es mucho más difícil en países con abundancia de recursos fósiles, ya que existen diversos grupos de interés, políticos, laborales y empresariales, que están por diferir la transición energética para seguir disfrutando de los dividendos de la economía petrolera. El hidrógeno azul es una buena estrategia de transición energética, que permite a estos países seguir disfrutando los réditos de la era del petróleo, pero aportando a la descarbonización global.

Es importante que el desarrollo exportador sea complementario a la aplicación del hidrógeno verde en la economía doméstica, por ejemplo, impulsando la descarbonización de industrias exportadoras, como una forma de sofisticar la estructura productiva, descontaminar zonas industriales saturadas y al mismo tiempo generar encadenamientos hacia atrás en la provisión de bienes de capital y servicios tecnológicos, con un esfuerzo de formación de capital humano que contribuya a la creación de empleos de calidad.

Aquellos países en que hay un compromiso claro de avanzar en la transición energética y la descarbonización de la industria, que tienen un gran potencial de generar capacidad adicional de energía renovable a bajo costo, con bajo impacto ambiental, ya que disponen de terrenos en zonas en que existe limitada interferencia con otras actividades y tienen acceso a agua, pueden plantearse una estrategia ambiciosa de desarrollo de la industria del hidrógeno verde que involucre: sustituir el uso de hidrógeno gris en industrias que lo utilizan como insumo químico, como el refinado de Petróleo, la producción de Amoníaco y Metanol; sustituir combustibles fósiles en industrias pesadas, que no son factibles de electrificar y por ende en que el CO2 es difícil de abatir, este es el caso de la industria del acero, cemento, transporte pesado de larga distancia, transporte marítimo y aéreo; y orientarse al mercado global con la exportación de hidrógeno verde y productos derivados como metanol y combustibles limpios.

En exportaciones en esta década es improbable que se desarrolle el mercado del hidrógeno verde líquido, ya que la tecnología de transporte de hidrógeno líquido se encuentra todavía en desarrollo. En esta década, la primera opción atractiva para algunos países, es la exportación de hierro con reducción directa (conocido como DRI, por sus siglas en inglés) con hidrógeno bajo en emisiones y amoníaco. Brasil, es el segundo exportador mundial de hierro y tiene el potencial de energías renovables para convertirse, junto con Australia en los líderes mundiales en esta industria de exportación.

La industria de electromovilidad se transformará en un importante comprador de acero bajo en emisiones y por tanto la mejor opción es la incorporación de DRI bajo en CO2. Otros países que a una escala menor podrían insertarse en este mercado, son México, Trinidad y Tobago, Chile y Perú, ya que son exportadores de hierro y tienen ventajas para producir hidrógeno bajo en emisiones. La disponibilidad conjunta de recursos de hierro de buena calidad y energías renovables abundantes genera una oportunidad que los países mencionados no pueden desaprovechar. Además, deberían involucrarse en iniciativas para potenciar en la región la industria del acero con tecnología de arco eléctrico, combinando chatarra con DRI bajo en emisiones. Esto permitiría, reducir las emisiones de la industria que más emite Gases de Efecto Invernadero (GEI), obteniendo además un atributo de sustentabilidad que facilitaría la competencia con China, que tiene una matriz energética intensiva en carbón. No obstante, esto plantea un desafío que Europa y Japón lo están abordando, prevenir el dumping ambiental global, en la medida que los países de la región avancen en descarbonización e impuestos al CO2, tendrán que seguir políticas similares a las de la Unión Europea, es decir impuestos compensatorios en frontera, como parte de una política anti dumping ambiental global.

El mercado del amoníaco verde aparece en esta década como una oportunidad atractiva, incluso como combustible, mientras se desarrolla la tecnología para el transporte de hidrógeno líquido. Este insumo, con un mercado de 200 millones de toneladas en la actualidad, se usa como químico en la industria de fertilizantes y explosivos principalmente. Tiene la ventaja que la tecnología de producción es madura y que se transporta vía barco por décadas. Se encuentra avanzada la opción de usar el amoníaco como combustible para la industria naviera y también recuperar el hidrógeno del amoníaco para diversos usos en países importadores o mezclarlo con combustibles fósiles.

Países como Brasil, Chile y Colombia optarían por el amoníaco producido con hidrógeno renovable. Mientras que países como Trinidad y Tobago y eventualmente Argentina desarrollarían exportaciones de amoníaco a partir de hidrógeno azul.

En la medida que avance la tecnología de captura de carbono del aire, existirían grandes ventajas de producir, metanol y combustibles sintéticos en aquellos países con bajo costo de energía renovable, para exportarlo a nivel global. En el transporte naviero y la aviación el metanol verde aparece como la mejor alternativa en la próxima década. En la transición, es conveniente capturar CO2 de fuentes fijas, cuya emisión de GEI sea inevitable, también se puede obtener CO2 de residuos orgánicos a costos que son una fracción a la del aire. Iniciar la exportación de combustibles fósiles certificados con estas fuentes de CO2, puede ser también una opción de posicionamiento temprano en el mercado global de los e-combustibles, mientras se desarrolla la tecnología de captura de CO2 del aire.

Los países de la región tienen la opción de generar un mercado intra regional, aprovechando la red de gaseoductos que conecta a diferentes países. A mediano plazo estos gaseoductos podrían ser utilizados para el transporte de hidrógeno renovable gaseoso. El costo de comerciar internacionalmente Hidrógeno en estado líquido es elevado, al igual que en el caso del gas natural licuado (GNL), ya que se requiere recurrir al proceso de licuefacción y regasificación, que son de alto costo. Esto le otorga una ventaja importante al transporte de H2BE como gas por gaseoductos y la oportunidad de desarrollar un mercado de exportación intra regional que contribuiría a una mayor independencia energética de la región.

El desarrollo de un mercado nuevo, incluso a nivel global, presenta importantes fallas de coordinación. Una opción podría ser esperar a que madure la tecnología, se establezcan los mercados y los estándares de seguridad y certificación armonizados a nivel global y que caigan los costos de los bienes de capital (electrolizadores), tal como ocurrió con la energía solar fotovoltaica. El problema es que, al existir importantes fallas de coordinación y asimetrías de información sobre las condiciones para el desarrollo de esta industria en cada país, aquellos que escalen a nivel global primero, habrán reducido la asimetría de información, invertido en activos específicos, que generan costos hundidos despejados riesgos idiosincráticos, generando barreras de entrada para los entrantes tardíos. Estos países tendrán una ventaja que les permitirá atraer el capital que se requiere para desarrollar esta industria a una escala global, relegando a un rol poco significativo a los entrantes tardíos, si es que existen.

La política pública tiene un rol fundamental para mitigar los riesgos y es clave que el Estado asuma un rol proactivo en generar las condiciones habilitadoras para que se provean oportunamente los bienes públicos necesarios. Pero esto no es suficiente, y tal como señalara un ejecutivo de la Banca Multilateral, puede ocurrir que el dilema sea “early move or no move”.

El Estado debe involucrarse a alto nivel en el diseño de una hoja de ruta en forma participativa en la cual quede claramente planteada la ambición, con metas alcanzables y las actividades que el Estado se compromete a desarrollar. Se trata de promover en forma conjunta el desarrollo del mercado doméstico y el de exportación para aprovechar sinergias. A nivel doméstico impulsar la incorporación de H2BE en aquellos usos en que el hidrógeno es insustituible, impulsar el desarrollo de regulaciones, esquemas de certificación de trazabilidad socioambiental, apoyar el aprovechamiento de infraestructura preexistente de la “era del petróleo” y generar instrumentos para promover la innovación en casos de uso en el mercado interno y de industrias de exportación, acceso a financiamiento verde y mecanismos financieros que mitiguen el mayor costo de fondos por el mayor riesgo país de los país de los países de la región en comparación con los competidores globales de Asia y Oceanía.

El desarrollo de una industria doméstica de bienes de capital puede ser relevante para países con importante manufactura metalmecánica y capacidades de desarrollo tecnológico. A través de compras públicas asociado a usos domésticos, el estado podría inducir el desarrollo de esta industria.

Existen casos de uso de especial interés para los países de la región en que se debería promover Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) colaborativo, entre estos está el desarrollo de casos de uso para la industria minera, industrias de alimentos, acuicultura y pesca. Todas industrias de exportación donde la reducción de la traza de carbono generaría beneficios económicos.

La planificación multipaís de corredores marítimos de hidrógeno verde están adquiriendo relevancia, en Europa y Asia. En la región, Panamá, con la ventaja de tener el canal, aspira a generar un hub de abastecimiento de H2V para los barcos que lo cruzan. Colombia tiene similar aspiración en la costa caribeña. Entidades Internacionales ven en México la oportunidad de establecer un corredor multimodal y marítimo verde que conecte el Atlántico con el pacífico y Asia, con un hub portuario en Manzanillo. El anuncio de Maerks de realizar inversiones en energías renovables en Chile para un eventual abastecimiento de metanol verde tanto para al transporte aéreo como marítimo es también una señal a considerar en el desarrollo de corredores marítimos verdes con Asia. Así como Australia está desarrollando el “Iron green corredor” para hierro DRI verde, Chile debería desarrollar un “Green Copper Corridor” desde con Europa y Asia. El Comercio de Contenedores de los puertos del Pacífico de Chile, Colombia y México pueden realizar un esfuerzo complementario para establecer un corredor marítimo de contenedores con Asia.

En síntesis, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe tienen las condiciones de recursos energéticos renovables para abordar la descarbonización del sector industrial doméstico. La prioridad es iniciar la introducción de H2BE como insumo químico en industrias que hoy emplean hidrógeno gris, que al 2030 requerirán cerca de 6 millones de toneladas. Luego abordar industrias pesadas, que operan con procesos a muy altas temperaturas, en que el hidrógeno cumple un doble rol de reductor de oxígeno y fuente de calor de alta entalpía. El mayor desafío en ambos casos es la volatilidad de los precios del gas natural y la inexistencia de mecanismos tributarios que compensen adecuadamente por las externalidades de emisiones locales y globales.

Países como Chile, Colombia y Brasil con H2V y Trinidad y Tobago con hidrógeno azul, aparecen bien posicionados para ser actores relevantes en el mercado internacional de H2BE. Existe competencia de países con bajo costo de capital y buena disponibilidad de recursos. La oferta mundial potencial competitiva es al menos un orden de magnitud mayor que la demanda potencial, dada la existencia de importantes costos de coordinación para el desarrollo de una industria de exportación de gran escala y asimetrías de información sobre la facilidad de resolverlas existen ventajas de una entrada temprano al mercado mundial. La entrada temprana se puede realizar con amoníaco verde y Hierro reformado verde e inicialmente a nivel de mercados de nicho, combustibles verdes y captura de CO2 de fuentes fijas cuyas emisiones son inevitables

Compartir este post

Deja un comentario

siete − tres =

Suscríbete

Únete a nuestra comunidad de lectores y recibe todos los artículos y promociones que tenemos para ti.