Reportaje Día de la Mujer: Del dicho al hecho hay poco trecho… Así se construye un ambiente laboral inclusivo

  • Aterrizar el concepto de ‘inclusión’ requiere de iniciativa, disciplina y creatividad. ¿Qué están haciendo las organizaciones en esta materia?

Existen varios refranes que permiten graficar la distancia entre declaraciones y acciones. El más conocido es ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’, pero en internet podemos encontrar varios otros que remarcan un rasgo fundamental del comportamiento humano.

Afortunadamente, la inclusión laboral femenina pertenece a los pocos espacios de la vida social y económica que se han mostrado inmunes a este dicho popular, demostrando avances que van más allá de las palabras. Actualmente, casi el 52% de la fuerza laboral en Chile corresponde a mujeres y una de cada cinco mujeres está ubicada en cargos de gerencia de primera línea.

Aunque la participación masculina sigue siendo predominante en el mercado laboral chileno, el escenario actual es mejor que el de ayer: hace algunos años, la fuerza laboral femenina no superaba el 47% y las ejecutivas de primera línea se contaban con los dedos de la mano.

Estos avances, aunque puedan parecer modestos, son el resultado de largo plazo de acciones concretas ejecutadas con una mezcla de disciplina y visión en los ámbitos de la legislación (igualdad jurídica entre hombres y mujeres, prevención y sanción del acoso sexual, entre otras), cambio cultural y educación. En otras palabras: los resultados de hoy habrían sido imposibles sin las acciones de ayer.

Estos avances también son tangibles a nivel global. McKinsey&Company, por ejemplo, lleva casi diez años monitoreando la relación entre diversidad y desempeño corporativo, lo que la ha llevado a concluir que aquellas empresas que ponen el foco en la integración muestran un mejor desempeño, no solo en lo financiero, sino también a nivel de clima laboral y relación con el entorno.

En este sentido, “la inclusión no es solo un asunto de justicia social, sino un factor clave en el éxito de las organizaciones”, dice nuestra gerenta general, Adriana Guerrero. “Estudios como el anterior han demostrado que las empresas con mayor diversidad de género en sus equipos de liderazgo tienden a ser más innovadoras y rentables”, complementa.

¿Qué están haciendo las empresas?

«El liderazgo inclusivo se demuestra con acciones», dice Marcela Carrillo Ávalos, Sustainability & HR Project Manager de Enaex, la cual ha priorizado la equidad de género en su equipo de trabajo. De hecho, gracias a esta decisión, el 50% de sus reportes directos corresponden a mujeres. A nivel corporativo, Marcela puntualiza que la dotación femenina alcanzó en 2024 el 13%.

Otro ejemplo lo podemos ver en Colbún, empresa donde el 40% de la dotación del Grupo de Líderes de Innovación corresponde a mujeres. Belén Agelvis trabaja en la Gerencia de Innovación de la compañía y declara que poco a poco «hemos ido cumpliendo las metas». Al 2030, la empresa desea que el 30% de su dotación y el 25% de las posiciones de liderazgo sean ocupadas por mujeres.

En tanto, Roberto Musso, presidente de la empresa DIGEVO y miembro del Consejo Asesor de Club de Innovación, indica que el 50% de los cargos gerenciales de la organización son ocupados por mujeres. «Dado que nuestro trabajo es en tecnología y, como consecuencia, es indiferente al género, simplemente quienes exhiban mejores atributos para el cargo son los que lo ocupan, independientemente de si son hombres o mujeres», destaca Roberto.

Mirar hacia adelante

Hasta acá, un resumen de las acciones y avances concretos del último tiempo. Pero… ¿qué cosas debemos tener en cuenta hacia el futuro?

Camila Larenas, jefa de Innovación de Club de Innovación, señala que “para implementar una política no basta con elaborar un texto declarativo. Es necesario reunir a los equipos, detectar los dolores y hacer un seguimiento para consolidar los compromisos. Nada funciona porque sí», cierra. Los resultados solo llegan tras un trabajo planificado, al cual se destinan tiempo y recursos.

Marcela Carrillo propone establecer metas ambiciosas y medibles, porque “la inclusión no es solo un ideal, sino una estrategia que fortalece a la organización y a la sociedad en su conjunto», señala.

Roberto Musso, en tanto, remarca un aspecto relevante en el contexto del avance nuevas tecnologías. Desde su perspectiva, «integrar mujeres es estratégico para evitar los sesgos en el desarrollo de modelos IA y para aumentar la colaboración entre los equipos de trabajo que es necesaria para producir una adopción efectiva de esta tecnología».

Recursos e información complementaria

Compartir este post

Deja un comentario

Suscríbete

Únete a nuestra comunidad de lectores y recibe todos los artículos y promociones que tenemos para ti.