¿Está Chile preparado frente a un ataque de la Infraestructura Crítica?

De acuerdo con el informe de avance de la ley de infraestructura crítica se define como infraestructura crítica a las instalaciones, sistemas o parte de estos que son esenciales para el mantenimiento de las funciones sociales básicas, y cuya perturbación o destrucción, afectaría gravemente la salud, la integridad física, la seguridad y el bienestar social y económico de la población.

Actualmente es considerada crítica la información de los sectores: aguas, telecomunicaciones, transporte, servicios financieros, energía, salud, defensa, seguridad pública, administración pública, protección civil y espacio. Un ataque a cualquiera de estas infraestructuras podría producir consecuencias similares a las de un desastre natural, como un terremoto, desencadenando accidentes, pérdida de los servicios, saqueos y un estado de terror generalizado en la población.
Sin embargo, este tipo de casos ya han existido en el mundo y pueden llegar a afectar gravemente la salud, seguridad o vida de las personas. “Sin ir más lejos, en 2017 más de 16 hospitales del Reino Unido se vieron afectados por un ransomware interrumpiendo las atenciones de urgencia por varias horas. En mayo de 2018 un virus anuló los discos de arranque del Banco de Chile lo que implicó suspender más de 9.000 sucursales a nivel nacional”, expresó Víctor Grimblatt (VG), director y gerente general de Synopsys Chile.

En la misma línea, Ximena Henríquez, gerenta general de TRES60, agregó que, “en años anteriores Ucrania ya había sido afectada por un ciberataque a su red eléctrica dejando tres regiones y a casi 250 miles de personas sin electricidad hasta seis horas en pleno invierno. No solo podrían verse afectados servicios, sino que se podrían lamentar vidas humanas, como el ejemplo del ciberataque a una planta de tratamiento de aguas de Florida en EE.UU. que aumentó el nivel de soda cáustica, pudiendo ocasionar envenenamiento y pérdidas de vidas humanas, similar es el caso del ataque sufrido por hospitales en Reino Unido”.

A continuación, Víctor Grimblatt (VG), director y gerente general de Synopsys Chile, Ximena Henríquez (XH), gerenta general de Tres60, y Cristián García (CG), gerente general de la Inmobiliaria Devisa, empresas socias del Club de Innovación, nos comparten cuáles podrían ser las implicaciones de un ataque a distintos rubros claves.

Telecomunicaciones

Víctor Grimblatt (VG): Las telecomunicaciones están en la base de una gran parte de las actividades que realizamos, tanto a nivel de ciudadanos como a nivel de empresas. Un ataque a la infraestructura de telecomunicaciones implicaría la pérdida de sincronización de las acciones del Estado y de los privados. Por otro lado, esto afectaría el acceso a Internet y por ende el acceso a diversos servicios que son brindados en línea, donde el uso de Internet se vio acelerado por la pandemia.

Transporte de pasajeros

Cristián García (CG): En nuestras actividades cotidianas, una carencia de transporte tiene el potencial de generar una crisis importante. Basta con observar lo sucedido en el llamado estallido social y la falta de transporte público a causa del mismo: largas filas de personas caminando por las calles o realizando combinaciones durante horas para poder llegar a sus casas. A esto sumar que, si bien, existió gente que sí podía utilizar el transporte público, estos debieron asumir largas horas de viajes, producto de que los medios de transporte más eficientes, como Metro, necesitan de energía eléctrica y telecomunicaciones para operar de manera eficiente y adecuada.

Transporte de productos

VG: El transporte también permite la distribución de los productos que la población consume. Por otro lado, el transporte permite llevar los productos creados en Chile a los distintos mercados en el mundo donde estos se venden. Un ataque que interrumpa el transporte produciría por un lado desabastecimiento y por el otro lado acumulación de productos en las bodegas con la respectiva pérdida de los que son perecibles. El pánico haría que las personas se vuelquen a los supermercados para abastecerse de los productos básicos, aumentando de esta forma el desabastecimiento. La falta de transporte implicaría de igual forma el desabastecimiento de combustible lo que detendría varias de las funciones básicas del país.

Energía

VG: La red eléctrica, desde la generación y transmisión hasta la distribución y el consumo, experimentará el mismo tipo de transformación arquitectónica en las próximas décadas por la que la red de cómputo y comunicación ha pasado en los dos últimos años. Imaginamos una red futura con cientos de millones de recursos de energía distribuidos (DERs) como paneles solares, aerogeneradores, vehículos eléctricos, dispositivos de almacenamiento de energía, edificios inteligentes, dispositivos inteligentes, inversores inteligentes y otros sistemas electrónicos. Estos endpoints inteligentes no serán cargas pasivas únicamente, como son actualmente la mayoría de los endpoints, sino también podrán generar sentido, calcular, comunicarse y accionar. Nos darán una tremenda oportunidad para generar y utilizar la electricidad de forma más eficiente y flexible, pero también traerán varios riesgos debido al potencial de ataques cibernéticos y otras vulnerabilidades. Casi el 100% de las actividades que realizamos hoy en día dependen del acceso a energía, por lo que ante un eventual ataque el país se vería completamente detenido.

Agua

VG: No acceder a este vital producto produciría caos en la población. Basta con ver lo que sucede cuando el agua se corta por unas horas o días debido a las condiciones climáticas para ver el impacto que tendría un ataque que nos deje sin este vital elemento. Por otro lado, un ataque a los estanques de almacenamiento de agua potable, agregando algún elemento contaminante, podría producir una gran intoxicación de la población, lo que saturaría nuestro sistema hospitalario. Ya vimos su fragilidad durante la pandemia por lo que fácilmente podemos imaginar lo que sucedería.

¿De qué manera un ataque a la infraestructura crítica podría afectar a otros sectores?

Minería y Finanzas

Ximena Henríquez (XH): “Los ataques podrían afectar actividades industriales que son pilares de la economía del país, como es la minería en el caso de Chile, provocando un paro en los procesos productivos, generando costos millonarios y afectando la economía del país. Asimismo, también puede afectar a los servicios financieros, los que trabajan sobre la infraestructura de telecomunicaciones existente en el país, provocando que dejaran de funcionar los cajeros automáticos, las páginas transaccionales de los bancos, y al no poder realizarse pagos, también se verían afectadas las compras, derrumbándose el comercio electrónico, el cual en tiempos de pandemia ha tomado un rol relevante y ha crecido exponencialmente”.

Inmobiliaria y Construcción

Cristián García (CG): La vulnerabilidad a la infraestructura crítica afecta directa y significativamente al rubro inmobiliario, ya que los servicios básicos forman parte esencial del desarrollo de la actividad de la construcción, para poder operar en sus distintas etapas. Una situación como esta tendría dos áreas de impacto principal: Primero, en la construcción de proyectos, dado que los servicios básicos generarían un impacto importante en el desarrollo de las obras, debido a que, son imprescindibles para desarrollarse de forma correcta, por ejemplo: ¿Cómo se prepara hormigón sin agua? ¿Cómo pueden llegar los trabajadores sin transporte? ¿Cómo se coordina la seguridad en las obras sin telecomunicaciones? Sin ellos, sería inviable el correcto funcionamiento de estas, tanto por la imposibilidad de coordinar requerimientos esenciales, como por la posibilidad de vivir riesgos en materia de seguridad, ante la falta de comunicaciones, luz y de carácter sanitario.

En segundo lugar, la operación de cualquier edificio, ya sea público o privado, los cuales dependen de los servicios básicos “tradicionales”, pero a la vez, de aquellos menos tradicionales, como las comunicaciones. No son pocos los edificios a los cuales es imposible acceder si no se cuenta con una red de telecomunicaciones operativa y estable. Lo mismo ocurre con las construcciones, al no poder operar sus sistemas si no se cuenta con acceso a internet constante, esto dejando de lado elementos básicos ya mencionados.

Finalmente, ¿está Chile preparado frente a la vulnerabilidad de la infraestructura crítica?
CG: “Urge contar con sistemas de respaldo y desarrollar sistemas alternativos que nos permitan soportar escenarios como el planteado, para entregarnos ciertos grados de independencia razonables y suficientes, con el fin de minimizar el impacto en la actividad económica y en las personas. Soluciones que no frenen el desarrollo de la tecnología, pero que entreguen alternativas sostenibles ante casos de riesgos o crisis”.

VG: “Si bien este es un tema de cooperación entre gobiernos, naciones, organismos internacionales, sector privado y sociedad civil, es el Estado el que debe sentar las bases, promover y crear conciencia y poner los incentivos correspondientes, sobre todo considerando que en Latam más del 80% de la infraestructura que potencia Internet y administra los servicios esenciales es propiedad del sector privado y es operada por este. Lo más probable es que en Chile estemos bastante más cerca del 100%”.

Por otro lado, agregó Grimblatt, “es importante mencionar igualmente que más del 80% de las vulnerabilidades se encuentran en las aplicaciones, es decir en el software que permite que los usuarios interactúen con los servicios. Si bien el uso de herramientas de verificación de la calidad y seguridad del software se ha incrementado, es necesario que esto siga aumentando y que existan normas que exijan la verificación de vulnerabilidades antes de que las aplicaciones sean puestas en producción”.

Reportaje publicado en Revista TrendTIC

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